En los contactos favoritos de su iPhone, el joven gay árabe apodado Chupapollas tiene guardados a cinco amigos de la calle. Cada uno de ellos es conocido por tener una polla enorme, de unos 22 cm o más. Casi todos los días se reúne con uno de ellos para chupar sus gruesos rabos y vaciarles los huevos llenos de esperma caliente. Es su rutina nocturna antes de irse a la cama. Esta noche ha quedado con Rafael en un garaje. El matón árabe tiene el tipo de polla que te llama la atención al instante. Perfectamente recta, gruesa y venosa, lleva ese inconfundible aroma masculino... pura testosterona. Para cualquier chupador experimentado, es exactamente el tipo de polla que te hace querer ponerte de rodillas. En el momento en que se desliza en su boca, la dinámica es clara. La gran polla toma el control y le recuerda exactamente cuál es su sitio: arrodillarse delante del hombre que la posee. Como el experto amante de pollas que es, Chupapollas se encarga de todo. Lame lentamente el tronco desde la base hasta la punta, masajea los cojones pesados y adora la cabeza sensible para darle a su amigo todo el placer posible. El colchón tirado en el suelo no deja lugar a dudas sobre el verdadero propósito de este garaje. Es el escondite perfecto para los tipos de la calle que saben exactamente a lo que han venido.