Lucas, un parisino de 26 años, era un auténtico aficionado al cruising gay nocturno. Casi todos los fines de semana, acudía al Bois de Vincennes en busca de un encuentro gay caliente y discreto. Aquella noche, el aire era fresco y la excitación ya se palpaba.
Caminaba tranquilamente por el sendero cuando divisó a Karim, un norteafricano apuesto de 34 años, alto, musculoso, con barba corta y ojos intensos. Apoyado contra un árbol, su pantalón de chándal gris moldeaba un bulto impresionante.
Caminaba tranquilamente por el sendero cuando divisó a Karim.
Sin intercambiar una sola palabra, Lucas se arrodilló directamente sobre la alfombra de hojas muertas. Karim se bajó lentamente el pantalón de jogging y sacó su gran polla árabe.
Era simplemente descomunal: larga, ultra gruesa, pesada, perfectamente recta y cubierta de venas prominentes. La enorme glándula purpúrea y brillante resplandecía a la tenue luz de la luna. Aquella gran polla dominante se estaba endureciendo rápidamente, hinchándose en las manos de Lucas. Los cojones colgantes, llenos y peludos, completaban este cuadro viril que tenía al joven mamón salivando.
Lucas comenzó a adorar esta enorme polla árabe. La lamió lentamente hasta el fondo, desde la base hasta el gran glande, saboreando el sabor almizclado y varonil. Besó la parte superior, la rodeó con la lengua y abrió la boca para tragársela a fondo.
Salivaba profusamente, con los labios apretados alrededor de aquella gran polla que le llenaba por completo la garganta. Se movía hacia delante y hacia atrás, cada vez más profundamente, absorbiendo todo lo que podía de aquella impresionante verga.
Salivaba profusamente.
"Chúpame la polla, más fuerte"
gruñó Karim, poniendo ambas manos sobre la cabeza de Lucas.
Empezó a follar con más ardor la caliente y húmeda boca del joven parisino. Se oían los húmedos ruidos de succión y las bolas golpeando la barbilla de Lucas. Los ojos de éste estaban húmedos de placer, pero no se soltaba, excitado como nunca por esa gran polla árabe que le llenaba la garganta.
El joven parisino comenzó a chupar con más ardor su caliente y húmeda boca.
Tras varios minutos de intensa felación, Karim aceleró el ritmo. Sus gruñidos se hicieron más roncos.
"Me voy a correr... ¡Trágatelo todo!"
Unos segundos después, soltó un poderoso gemido y se descargó violentamente en la garganta de Lucas. Espesos, calientes y abundantes chorros llenaron su boca. Lucas se lo tragó todo sin perderse una gota, continuando chupando suavemente el sensible glande hasta el último segundo.
Cuando Karim se retiró, su enorme polla, aún medio dura, estaba reluciente de saliva. Lucas lamió por última vez el imponente glande, con una sonrisa de satisfacción en los labios.
La polla de Karim estaba aún medio dura.
Karim le acarició el pelo y murmuró:
"Eres un excelente chupador de pollas grandes. Vuelve mañana por la noche, tendré aún más jugo para ti."
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