El sótano está oscuro y caliente, solo una bombilla amarilla. Afuera, la urbanización todavía pillaba el último sol. Cocksucker no espera: Hairy69peter ya está sentado como un pachá, piernas abiertas, el vello negro brillante, la polla gruesa circuncidada pesada entre los muslos.
La coge con las dos manos, la pone dura, pasa la lengua del frenillo al glande. Luego se la traga de un golpe, hasta el vientre peludo. Los huevos le follan la barbilla. Hairy69peter le pone los pies en los hombros y le folla la garganta sin prisa, como un rey en su cueva.
Cocksucker alterna: hasta el fondo, lengua alrededor del glande, puño apretado en el palo, luego la nariz en el vello. El ruido húmedo llena la sala. Como en la otra escena rodada en una cueva, no queda nada más.
Hairy69peter acelera. Los huevos se tensan. Los chorros van directos al fondo de la garganta. Cocksucker lo traga todo, hasta la última gota. Afuera ya es de noche. El lascar sigue sentado, la polla aún brillante, vaciada.